Historia de Eldorado


Desde la Municipalidad de la ciudad de Eldorado Misiones y a través de la Dirección de Cultura y Educación de la misma, ponemos a su disposición y consideración un retazo de historia basado en los acontecimientos iniciales y que dieron bases y sustentos a la proyección de nuestra ciudad.

En esta recorrida, usted podrá visualizar los principales basamentos de los hechos y acontecimientos en forma escrita y graficadas con datos técnicos y fotografías ilustrativas, que muestran las distintas épocas recorridas con el correr de los años, como así también, imágenes actuales del potencial que hoy representa la magia y encanto de este punto de referencia principal de la zona del Alto Paraná Misionero.

Los comienzos de la Colonización de lo que hoy es Eldorado, podemos remontarlo al fin de la primera Guerra Mundial, dada a la influencia causada por la misma en la situación social, política y especialmente económica de Europa, después de la gran contienda bélica desatada y que provocó la salida de familias enteras, en la búsqueda de nuevos horizontes.

La primera Guerra Mundial, que no solo transformo en gran parte el mapa europeo, sino que sus consecuencias directas e indirectas se dejaron sentir en todos los órdenes, especialmente en el gran éxodo de la población, marcaron nuestros inicios, ya que, en ese entonces, el gobierno de Hipólito Yrigoyen se había mostrado inquebrantable a su posición de neutralidad ente la contienda bélica mundial. En esta línea y principalmente en el aspecto económico, dentro de lo posible, se mantuvo el valor adquisitivo y la salud del Peso Argentino.

Durante la presidencia de Alvear, el país pasa por una etapa de prosperidad, sin sucesos externos ni crisis internas, que pudieran haber influido en la economía de nuestro país, Argentina crecía a ojos externos, el superávit se hacía extensivo hasta sectores cada vez más amplios de la economía interna, incluso la producción de alimentos, marcaba un crecimiento exponencial y claramente visible a los ojos del mundo. Era una etapa de optimismo, de crecimiento y los capitales extranjeros afluían en la Argentina, que además de la estabilidad política, ofrecía sus riquezas naturales y un ámbito de convivencia social propicia para forjar nuevos horizontes.

Las familias que venían de Europa, traían la esperanza de un país donde tendrían asegurada la paz y las garantías individuales, como así también, la de proyectar con trabajo y esfuerzo una estabilidad económica.Bien lo afirma nuestra Constitución Nacional, que expresa claramente en su Preámbulo el deseo de escoger en su seno “a todos los hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino”.

A través de esto y otros beneficios claramente implícitos en nuestra Carta Magna Nacional, estas familias verían en la República Argentina una alternativa real para reconstruir sus vidas y su hogares en paz y con esperanzas cifradas en el progreso, todo esto, además de preservar intactas sus tradiciones, cultos e incluso sus idiomas originales y así mismo acceder a la propiedad particular sin muchos esfuerzos, para hacer de este país su nueva Patria y la de sus descendientes, ya que por un lado el mayor estimulo se basaba en la posibilidad de la propiedad rural como el atractivo principal para atraer nuevos habitantes a nuestro territorio, también era cierto que la posesión de una parcela rural, contribuía enormemente para retenerlos permanente o definitivamente. Así también la lucha por la vida, su éxito personal, familiar y las prácticas de las normas morales, motorizaban los sentimientos de pertenencia por este nuevo lugar para sus vidas.

Todos estos acontecimientos influían enormemente en el marcado progreso registrado en la provincia de Misiones, que, a partir de 1919, un nuevo hecho poblacional, la sistematización de la colonización particular dirigida, se daría en Eldorado un 29 de septiembre de 1919.

Entre los másactivos promotores de esta etapa colonizadora,se podía divisar claramente a Don Adolfo Julio Schwelm, principal responsable y hacedor de promover los valores positivos como el trabajo, el sacrificio y la fe, como pilares fundamentales para concretar la concepción colonizadora, en el marco de nuestras leyes generosas.

Tal es así, que en aquel 29 de Septiembre del año 1919, justo en el día del natalicio de Don Adolfo Julio Schwelm, hombre nacido en Franfurk (Alemania) un 29 de Septiembre de 1882, hijo de Doña Rosa Beer y de Don Julio Segismundo Schwelm, se inaugura la piedra fundamental de un exitoso plan de colonización que daría lugar a la actual Ciudad Capital del Trabajo “E L D O R A D O”.

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